Siento el eco del grito primordial pulsando en el centro de mis días.
Cuando fui a extraviar mis miedos a orillas de la desesperación nunca supuse los perdería para siempre.
y es que ya nada me asusta, de aquí al polvo solo sorpresas insustanciales y el cobijo del olvido.
La ingesta sideral se aproxima y el hambre no perdona, quizá aun sobre tiempo de comprarle algunas razones para vivir al estraperlista local, algo que aligere el sinuoso sendero hacia el Cenit.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario