Hoy quiero romper el molde/
y cantar algo feliz, yo tenía/
la ingenua creencia que mi/
tristeza era provocada por mi/
negativa a ser participe del/
juego, pero ahora que soy parte/
sé que no es así/
Después descubrí que importan poco/
mis decisiones, la tristeza es algo/
inherente en mi, tan intrínseco como/
la sangre que sale de mis huesos/
Pero por alguna razón, doy la impresión/
de ser una persona tranquila y feliz/
. . . pues bien, tal vez ese sujeto/
este merodeando en algún lugar de/
mi basto interior, quizá incluso/
espera por mi/
Yo solía poder acceder a ese/
remanso de paz, entre las macetas/
pendulares, un lugar donde absolutamente/
nadie me podía tocar, ni mellar mi alma/
pero ahora
aquí estoy, con el esquema/
básico
y la esperanza de poder volver/
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